Desde el sábado, Alberto se quejaba de un fuerte dolor de espalda, pero siempre pensamos que se trataba de una contractura o un mal gesto durante la mudanza.
Ya el lunes por la noche no pudo a penas dormir, y de madrugada salía nuestro autobús. Ya en él, Alberto apenas podía estar sentado en la butaca, temblaba de dolor, le di dos myolastan (anti-inflamatorios muy fuertes) y nada, el dolor no cesaba, se tumbó en el pasillo pero pronto empezó a sentir un fuerte cosquilleo en la piernas y el dolor era incesante, y me dijo –Gema , si me desmayo del dolor, avisa al conductor-, ¿Cómo?
No iba a esperar a que se desmayara, avisé de inmediato al conductor, y no dudó en detener el autobús y pedir una ambulancia.
Cuando llegaron los médicos, le pincharon un Nolotil y un Voltarén (sumados ya a los dos Myolastán),y todavía persistía el dolor.
Yo estaba aterrada, nunca había visto a una persona sufrir tanto, y menos a Alberto, me impactó muchísimo, verle allí en el suelo del autobús, encogido de dolor, llorando desesperado.
Tras casi 45 vergonzosos minutos de discusión entre tipos de ambulancias apropiadas, o encargadas de este tipo de traslados a un hospital, la misma ambulancia de tipo ambulatorio de Peñíscola se vio obligada a llevarnos al Hospital de Vinaroz, a tan sólo 15 minutos de Peñíscola, al ver la desorganización o inútil burocracia, de la que estábamos siendo víctimas.
Tras una larga espera, la madre de Alberto llegó al hospital desde Lleida, para entonces Alberto seguía con mucho dolor, aunque ya le habían suministrado Valium 10, y otros calmantes.
Pili, su madre, enfermera retirada, sugirió que le suministraran morfina puesto que llevaba demasiadas horas sufriendo. Y solo así se le calmó el dolor.
Al mismo tiempo que nos comunicaban la fatal noticia… tenía la vértebra L4 fracturada, y debíamos esperar a la resonancia, pero seguramente debería estar al menos 3 meses en reposo absoluto, en corsé.
-No otra vez no…repetía una y otra vez Alberto, porque ya en otras ocasiones se había visto obligado a suspender sus viajes.
Yo le hice entender, que no pasaba nada, que esperaríamos el tiempo que hiciera falta, y que tendríamos que dar gracias que nos pasó aquí y no en la India, en uno de esos trenes en medio de la nada…
Pero no dudamos ni un momento, en alquilar una ambulancia, y marcharnos a Lérida.
Una vez allí y después de muchísimas pruebas, y una semana hospitalizado, los médicos aseguran que no hay ningún impedimento en que nos marchásemos de viaje, lo de la vértebra, una antigua lesión, y el fuerte dolor, una lumbalgia muy aguda causada por el estrés…que mejor razón para marcharnos de vacaciones???
Ya el lunes por la noche no pudo a penas dormir, y de madrugada salía nuestro autobús. Ya en él, Alberto apenas podía estar sentado en la butaca, temblaba de dolor, le di dos myolastan (anti-inflamatorios muy fuertes) y nada, el dolor no cesaba, se tumbó en el pasillo pero pronto empezó a sentir un fuerte cosquilleo en la piernas y el dolor era incesante, y me dijo –Gema , si me desmayo del dolor, avisa al conductor-, ¿Cómo?
No iba a esperar a que se desmayara, avisé de inmediato al conductor, y no dudó en detener el autobús y pedir una ambulancia.
Cuando llegaron los médicos, le pincharon un Nolotil y un Voltarén (sumados ya a los dos Myolastán),y todavía persistía el dolor.
Yo estaba aterrada, nunca había visto a una persona sufrir tanto, y menos a Alberto, me impactó muchísimo, verle allí en el suelo del autobús, encogido de dolor, llorando desesperado.
Tras casi 45 vergonzosos minutos de discusión entre tipos de ambulancias apropiadas, o encargadas de este tipo de traslados a un hospital, la misma ambulancia de tipo ambulatorio de Peñíscola se vio obligada a llevarnos al Hospital de Vinaroz, a tan sólo 15 minutos de Peñíscola, al ver la desorganización o inútil burocracia, de la que estábamos siendo víctimas.
Tras una larga espera, la madre de Alberto llegó al hospital desde Lleida, para entonces Alberto seguía con mucho dolor, aunque ya le habían suministrado Valium 10, y otros calmantes.
Pili, su madre, enfermera retirada, sugirió que le suministraran morfina puesto que llevaba demasiadas horas sufriendo. Y solo así se le calmó el dolor.
Al mismo tiempo que nos comunicaban la fatal noticia… tenía la vértebra L4 fracturada, y debíamos esperar a la resonancia, pero seguramente debería estar al menos 3 meses en reposo absoluto, en corsé.
-No otra vez no…repetía una y otra vez Alberto, porque ya en otras ocasiones se había visto obligado a suspender sus viajes.
Yo le hice entender, que no pasaba nada, que esperaríamos el tiempo que hiciera falta, y que tendríamos que dar gracias que nos pasó aquí y no en la India, en uno de esos trenes en medio de la nada…
Pero no dudamos ni un momento, en alquilar una ambulancia, y marcharnos a Lérida.
Una vez allí y después de muchísimas pruebas, y una semana hospitalizado, los médicos aseguran que no hay ningún impedimento en que nos marchásemos de viaje, lo de la vértebra, una antigua lesión, y el fuerte dolor, una lumbalgia muy aguda causada por el estrés…que mejor razón para marcharnos de vacaciones???

LES DESEO UN BUEN VIAJE A TRAVES DE ESTE BLOG TAMBIEN REALIZARE UN SUEÑO SABER COMO SON ESO LUGARCITOS... Y PAGAN USTEDES JIJIJI. EDU
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