Hace ya dos días que dejamos Bombay, fuimos a Nassik, un pueblo muy pintoresco.
La gente allí, es hospitalaria y no intenta timarte a la primera de cambio. A diferencia de la capital, si hay alguien pobre que pide limosna, es pobre de verdad.
Nuestra llegada fue apoteósica, tras 4 horas de autobús, con una carretera llena de baches.
Llegamos a Nassik a la 1:00, el pueblo estaba desértico, y nos vimos obligados a montarnos en nuestro primer Riksaw, los cuatro y nuestras mochilas….fue muy divertido.
Al dia siguiente, visitamos Trimbak, en el bus camino a Nassik, conocimos a alguien que intentó vendernos una excursión al templo por 1000 rp, al final no hizo falta.
Con lo poco que habíamos leído en la guía, las experiencias vividas en Bombay, ya no éramos presa tan fácil. Además conocimos a un chico de gran corazón, nos prestó su ayuda, y sin nada a cambio!!!!
Al principio desconfiamos, pensamos que era uno más, nos ayudó en lo complicado de sacar los billetes de tren a Goa, nos explicó que a Trimbak podíamos ir por tan solo 20rp de ida y 20 de vuelta, y que para ir a la estación lo mismo.
Nos invitó a chai (el te típico de la india), y pudimos conversar con el un buen rato, el absorbía como una esponja todo aquello que le contábamos, quería que le contásemos cosas de España, se reflejaba en él, esperanza de cambio. El era uno de los que luchaba por su país, pudiendo estar ejerciendo su profesión (otro ingeniero) en cualquier otro lado, prefería quedarse para ayudar a que su país prosperara.
Trimbak, es un lugar mágico, miles de personas van cada día en peregrinación, niños, ancianos…Hay un templo, al que solo pudimos ver por fuera, puesto que solo se permite el acceso a hinduistas. Aunque ya lo decía en la guía decidimos ir igualmente, queríamos sentir ese ambiente.
Hay un pequeño estanque, que contiene agua sagrada, en la que los peregrinos se lavan para purificar sus almas.
Aunque era ya tarde, decidimos ascender al monte, donde al parecer había dos templos mas. Subimos unas escalinatas interminables, 2 horas de subida y 2 de bajada. Disfrutamos el momento de subir, la gente nos miraba atónitos, nos paraba para que les hicieramos fotos, querían verse, puede que jamás se hubieran hecho una fotografía, sus sonrisas brillaban por todo el valle, Namaste (la forma de decir una especie de hola, adiós, gracias, de una forma mas espiritual) era la palabra elegida por los niños y mayores que se cruzaban en nuestro camino.
La gente se sorprendía al vernos hacer la peregrinación, íbamos todos con la lengua fuera, y ellas pasaban cargadas con kilos de ropa y litros de agua en la cabeza, como si nada, hasta nos adelantó una mujer de unos 80 años!!!!
Al final el templo nos decepcionó, era una mezcla de sentimientos entre desconocimiento de la creencia y pensamientos de que todas las religiones al final son manipuladas por el hombre.
Arriba en la cima, solo nos esperaba, un hombre vendiendo cocos, para que se los ofrecieramos al dios en forma de estatua, que nos esperaba en una cuevecita, y junto al dios, otra persona que a cambio de otras frasecillas, pedía un donativo, para luego pasar a una especie de cueva, donde nos esperaban con otra estatua rodeada de rupias.
Con esperanza, decidimos seguir a la derecha hacia otro de los templos, donde esperábamos sorprendernos con alguna imagen esculpida en la piedra de la montaña….pero no fue así.
Nos detuvimos y nos conformamos con el paisaje y la bienvenida tan cálida de la gente del lugar.
Pronto anocheció y volvimos a Nassik, con el bus al hotel.
jueves, 18 de febrero de 2010
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