Bindia estaba contentísima, por fin iba a poder hacer lo que los niños deben hacer a su edad, ir al colegio, aprender y hacer amigos.
Fuimos a que le cosieran el uniforme, para ella era algo tan importante...más que para una niña en España el traje de comunión. Era un punto y final a todo su amargo pasado, y un a parte para su nueva vida. Tardaron dos días para coserlo, ella preguntaba cada día por él.
Y llegó el día, fuimos a recogerlos porque le hicimos dos, nos costaron tan sólo 12 euros !!!
La siguiente mañana se desperto casi sin ayuda, se duchó y se puso su uniforme y la llevamos al colegio. Era el gran día, ese día que a todos nos a marcado en nuestras vidas, nuestro primer día de colegio, ¿quien no lo recuerda?. Pues imaginaros ella, tendría que compartir clase al principio con niños de guardería, pero nada le importaba, estaba yendo al colegio.
Con esto os queremos decir, que Bindia es un caso a parte, porque ella sí necesita venir a España, para poder recuperar en muchos sentidos los años perdidos de su infancia.
Pero hay muchos otros niños que como Bindia tienen padres, y son pobres y ellos aún estan a tiempo y no necesitan venir a España, solo que se les brinde la oportunidad de tener una educación, y de estudiar, para poder obtar a un futuro mejor que el campo, siempre que ellos así lo prefieran.
Sabíamos que lo que estábamos haciendo era algo muy grande, pero nos sabía a poco, miramos alrededor y nos dimos cuenta que hacía falta más. Claro que sí, hay O.N.G.S que hacen una gran labor, pero pensamos que mucha ayuda se queda por el camino. Es un gobierno tan corrupto, con tantos cambios, que el dinero de las tasas que les cobran a éstas, no sabemos muy bien donde va.
Nosotros siempre hemos sido muy excépticos en este tema, por supuesto sabemos que las O.N.G.S hacen una gran labor, pero nosotros siempre hemos querido involucrarnos de una forma más directa, saber que nuestra ayuda va directamente a una persona en concreto y conocer su evolución.
No parabamos de darle vueltas a la cabeza, Bindia tenía otros dos hermanos más pequeños, y por el camino nos habíamos encontrado tantos niños en su misma situación o almenos muy parecida.
Y se nos ocurrió que podíamos hacer algo, contarles esta historía a nuestro amigos y conocidos, gente que como nosotros quiera hacer algo por los demás, quiera comprometerse en hacer feliz a alguién, darle una oportunidad de vivir mejor.
Y ahí es dónde entrais todos vosotros, hasta que nuestro proyecto tome forma, de una pequeña asociación de amigos, que ayuden por amor a la vida y a las personas, encontrar a la mayor cantidad de gente con ganas de comprometerse.
Los padres de Alberto ya lo han hecho, se han comprometido con nosotros, hemos puesto a Bimal, el hermano de Bindia en el colegio con ella, ellos con tan solo 60 euros, harán lo mismo que nosotros.
Queremos dejaros claro ante todo, que si os apetece colaborar, no estrais obligados a traer con vosotros al niño que ayudeis, es más nosotros sabemos que lo mejor es que ellos crezcan y se formen en su país, para que así este pueda evolucionar. Bindia os repetimos, es un caso a parte, ella necesita romper con su pasado, y empezar de nuevo. Pero teneis que comprometeros de verdad, pensar que 60 euros al mes, a veces puede quitarnos algún capricho, pero son sólo eso, caprichos, 60 euros en Nepal son una oportunidad de vivir.
No dudeis en poneros en contacto con nosotros, si quereis colaborar.
Os queremos, un beso.
lunes, 28 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario