Lorena y yo les enseñábamos nuestras botas y alucinaban, solo así entendían que estábamos dispuestos a recorrer 8 km de ida y 8 de vuelta, más una escalinata de 575 escalones de subida e igual de bajada, a las 10 de la mañana, que el sol ya pica como si en Sevilla fuera mediodía... Sin palabras, se quedaban atónitos….
Al otro lado de éste, hay más guest House, y es dónde se alojan todos los mochileros. Nosotros preferimos quedarnos en la parte del Bazar, quisimos estar más en contacto con la gente del pueblo, además, ver esa zona de hostales, fue desolador, había tanta basura! Y esta vez estamos seguros no era culpa de la gente del pueblo, si no de los turistas, es vergonzoso como está esa zona.
La caminata fue amena, entre campos de arroz, grupos pequeños de humildes casitas de agricultores, niños jugando con cualquier cosa, otros que impolutos tenían la suerte de poder ir a la escuela.

Una niña, mientras hacíamos fotos, nos pidió si teníamos algún Boli, rebusqué en mi mochila, recordaba tener uno de coca-cola, de aquellos que tienen varios colores. La niña al verlo se sorprendió, me dio las gracias, y mientras se marchaba rápido, nos invitó a visitar su escuela. Le dijimos que tal vez luego, que se hacía tarde, y se marchó corriendo.
Peregrinos de todas las edades, unos subían, otros ya volvían con el camino hecho. Repetían una y otra vez, una palabra con el mismo significado que “namaste”, pero más difícil de recordar, ja-se-ram, o algo asi.Porque en Hampi no hablan Hindi, hablan Tamil.
Los primeros monos acompañaron nuestra escalada, la escalinata serpenteaba las rocas con formas imposibles, moldeadas por la erosión.
Y al fin llegamos, exhaustos de cansancio, empapados de sudor, allí nos recibía de nuevo el mismo plan que otras veces, un templo que no era ninguna maravilla arquitectónica, cuatro monjes muy inteligentes, juegan con los sentimientos y la fe de las pobres personas, algunas a penas sin recursos, se montan en lo alto de una colina un chalecito, con vistas increíbles, se inventan un pequeño altar, con una piedra pintada de naranja, y ya está plan perfecto para sacarles donativos, sin importarles lo pobres que sean y vivir como reyes.
Al volver, los mismos conductores de riksaw, se sorprendían, porque lo habíamos conseguido, merece la pena ir a pie, consigues vivir mejor su día a día.

Mira Gema y Alberto que "monos" dándose un besito.....jaja!
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