Su padre nos expicó que se había quemado con agua hirbiendo, y que no tenían dinero para llevarlo al médico. Le dijimos que en el hotel teníamos cosas para curarle, que si venían más tarde le podiamos ayudar. Nos mostró tambien el pie del sobrino, éste se lo había pillado con algo, le quedaba solo el muñoncito del dedo pequeño, le había saltado la uña y lo tenía infectado. Le dijimos que también lo trajera.
Más tarde vinieron, pero solo con el pequeño, el otro no supimos porque razón no lo quisieron traer. Le pusimos un compeed, le dijimos que no se lo quitaran y que volvieran al día siguiente.
Su madre aprovechando la ocasión, y pensando que eramos médicos, nos pidió pastillas para adelgazar, como evidentemente no teníamos, al día siguiente no volvió para que viéramos la herida de su hijo.
A las pocas horas apareció el músico al que conocíamos un poco más, ya que tenía el puestecito frente a nuestra Guest House, y nos dió las gracias, al niño que habíamos ayudado era su sobrino, y nos dijo que tenía otra sobrina que también estaba muy mal.
Esta niña era Puja, una niña preciosa, que por la infección de la herida que tenía en el cuello, el dolor le impedía poner el cuello erguido, llevaba mucho tiempo así, y si la herida cicatrizaba mal, corría el peligro de que la piel del cuello le tirara y se le quedase así para siempre.
Por regla general, Hampi era un pueblo de gente humilde y trabajadora, pero muy limpia, todos los días sobre las siete de la mañana bajaban al río y se lavaban.
Podemos dar fe, que la madre de Puja, el mayor cuidado que les daba a ella y a su hermana era vestirlas, peinarlas (no siempre), y tenerlas junto a ella sentadas todo el santo día.
Al día siguiente, intentábamos explicarle a la madre, que no era suficiente con desinfectarle la herida, que tenia que cuidar de sus hijos, como todo el pueblo tenía que ducharlas cada día a aunque al principio llorara.
Le explicamos que tenía que llevarla al médico, tenía que verle el ganglio y tomar antibiótico para la infección.
La madre no hablaba inglés, así que como pudieron su familia, el músico etc.. le fueron traduciendo.
Es increíble, nosotros creemos que es innato, que una madre cuida de sus hijos por su higiene y educación sin que nadie se lo enseñe, pero no es así, también es verdad que algunas lo saben pero les da igual.
La explicación de la madre a la mugre de sus hija, fue que tenían miedo al agua, y que por eso no las bañaba. Y a la respuesta del médico, decía que su marido no estaba, que se había marchado a trabajar fuera y ella no tenía dinero para pagar el médico, nosotras nos ofrecimos a que si la llevábamos, nos haríamos cargo del dinero, pero que ella tenía que seguir con el tratamiento.
Nos ofrecimos también a enseñarla bañarlas, así que le dijimos que cogiera jabón y toallas que nos fuimos al río.
Al principio la niña lloró, pero luego tuvo que sentir tal relajación de despojarse de toda la mugre, que hasta le apeteció jugar en el agua.Bañamos a la mas pequeña después, y aunque al principio también lloró, intentamos enseñarle a la madre, que sin forzarlas, poco poco les encantaría bajar todos los días al río a jugar y a bañarse.
Este es nuestro pequeñoo grano de arena, en un pueblo que nos cautivo.

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