Comenzaba nuestro segundo día de ascenso, con agujetas hasta en el pelo, y la cosa pintaba que las escaleras no se iban a terminar.

Nunca llegamos a perdernos del todo pero, algunas veces tomar el camino correcto era todo un dilema....

Alberto disfrutaba como un niño, viéndome subir escaleras...



mama...echo de menos las escaleras mecánicas del centro comercial...

¿como dormiríais teniendo por vecino a una roca de este tamaño?

Cualquier sitio válido para el descanso...

La primera escuela que nos encontramos hasta la segunda etapa de ascenso, y no creais que vimos muchas más...

Calculad...si cada día hacíamos ascensos de unas 8 horas andando, y este era el segundo día, mirad que lejos esta esta escuela de la ciudad... Pudimos entrar en la biblioteca, todo el material que tienen es donado por gente anónima de otros países.

Pequeños transportistas...

Mirad la calidad de los materiales de las casas y no os perdais como cargan la leña...pobres personas...

Era hora del cole...y ellos estaban en casa..., la escuela la habíamos dejado ya muy atrás, escaleras y escaleras abajo, como esos niños van a ir cada día al colegio...


Yo con mi pelo rubio-rosa contenta por encontrar un tramo sin escaleras...por cierto no voy sola.Alberto hace las fotos...como nunca lo veis...yo bastante tenía con acordarme de respirar

Veis a los portes...no hace falta que os digamos nada más... Verdad?

La piedra más blandita...

Gracias a los campamentos de verano...mirad que fueguecito...

Deliciosos y calentitosd noodles...

Aprovechamos para descansar y secar al sol nuestra ropa sudada...

Dejamos todo impoluto, recogimos nuestra basura, (cosa que lamentablemente no hacen todos), apagamos bien el fuego, y se quedo como si nadie hubiera estado allí.


Este chico nos lo encontramos, cuando acabamos de comer, buscaba un sitio para comer y le aconsejamos el que habíamos encontrado nosotros, habeis visto sus zapatos??? Nosotros con botas supersonicas y el descalzo!!!

Y voilá Alberto comienza a salir en las fotos!!!la subida ya era un poco menos dura, y podía preocuparme de algo más que respirar...


Paisajes de cuento...

Las últimas escaleras hasta llegar al hotel...
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