NUESTRO SUEÑO

Este blogg, es nuestro diario de viaje para todas aquellas personas que nos quieren; familia, amigos, nuestros perros y poco a poco otras personas que de boca de todos ellos, se acerquen y quieran sentir con nosotros, esta maravillosa aventura que es el sueño de nuestra vida.


.... DAR LA VUELTA AL MUNDO....



jueves, 13 de mayo de 2010

MIL PERDONES...

Ha pasado mucho tiempo y muchas cosas este último mes, en primer lugar, pedir disculpas a todos aquellos que siguen muy de cerca nuestros pasos, família, amigos y curiosos…

Desde Agra, tomamos un tren con destino a Gorakpur, desde allí cogimos un autobús del gobierno, que nos dejaría en Sunaulí, frontera con Nepal. Delante de nosotros se sentó un nepalí muy amable, que luego resultó ser manager de cricket profesional, que todo el mundo conocía, y nos ayudó en el tema de sacar los visados y encontrar sitio donde alojarnos hasta la mañana siguiente, que saldría el autobús hacia Lumbini, nuestro destino.

Aún con la ayuda de este amable chico, no bastó para que la policía de la frontera se cobrase “su alta comisión” por tramitar los visados, pero teníamos tantas ganas de alejarnos de India, que nada importaba…

El primer alojamiento económico que encontramos, lo tuvimos que dejar después de una hora, pues aunque la cama era bastante cómoda, de la ducha salía un agua color marrón típica de las peores pelis de miedo…

Al final, pagando un poco más encontramos algo más acogedor, donde darnos una buena ducha, y descansar.

La mañana siguiente, desayunamos, y cogimos el primer autobús. Nunca se nos olvidarán los viajecitos en autobús del gobierno, con esos sillones desconchados, y personas como en lata de conservas, con el vendedor de tickets colgando de la puerta…

Después de 1 hora de autobús infernal, auque divertido, llegamos a Lumbini en el sur de Nepal, es el lugar de nacimiento de Buda, donde vino al mundo en el año 543 antes de nuestra era como Siddhartha Gautama, príncipe Sakya.

Se encuentra a 21 Km. al oeste de la ciudad moderna de Bhairawa, antes conocida como Siddharthanagar, y está rodeada por bellos jardines. Importante lugar de peregrinación, para los budistas tanto como para los hindúes. Lumbini estuvo perdido durante siglos. En el siglo IV de nuestra era, el monje chino Fa-Hien viajó a la India a la búsqueda de manuscritos budistas y retornó con descripciones gráficas de los restos que encontró Lumbini. Por aquel entonces, estaba todo en ruinas y devorado por la jungla. Escribió Fa-Hien "en el camino, la gente tiene que protegerse contra los elefantes y los leones".

Hubo que esperar hasta 1895 para que los arquitectos desenterraran el pilar inscripto erigido para conmemorar la visita del emperador Mauraya Ashoka, en el año 249 A.C. Desde 1970 el lugar sagrado ha sido protegido por la Fundación de Desarrollo de Lumbini. Se han hecho excavaciones, en las que se han encontrado cerámicas, figurines, y monedas entre los antiguos cimientos de ladrillo del monasterio tibetano; se plantaron árboles y se esta construyendo un museo, una biblioteca, un jardín y un hotel.

El imponente pilar de Ashoka marca el lugar de nacimiento del Buda, y el templo Mayadevi contiene un panel que representa el milagroso acontecimiento. El mito relata como fué concebido Buda, entrando al útero materno en forma de elefante blanco. Cuando llegó el momento del parto, su madre Mayadevi, apoyada sobre una higuera, alumbró al príncipe Siddhartha por su costado derecho. Colocó al recién nacido dentro de una flor de loto, pero el niño se levantó y anduvo 7 pasos hacia los cuatro puntos cardinales anunciando su gran destino. Al cabo de siete días murió Mayadevi.

El templo original fue erigido por el emperador Ashoka y reconstruído en el siglo V D.C. en estilo Shikhara (templo de ladrillo o piedra de forma geométrica con un capitel en el centro). El edificio actual data del siglo XIX y esta resguardado por un vetusto árbol pipal. Junto al estanque sagrado, en el que el príncipe Siddhartha recibió el primer baño después de su nacimiento. Los hindúes veneran asimismo a Mayadevi. La historia de Buda es bien conocida por todos los budistas. Unas excavaciones han puesto al descubierto restos de ladrillo de las puertas este y oeste del complejo palaciego en el que el príncipe Siddhartha vivió con su padre, el rey Suddodhana. El museo del pueblo contiene vestigios que datan del siglo IV A.C y del IV e nuestra era.

Nosotros tuvimos el placer de poder visitar todo aquello, alquilamos dos bicis por 100 rupias (1 euro), y el ticket de entrada nos costó 2 euros a cada uno, las personas que nos vendieron los tickets no fueron capaces de avisarnos que los templos budistas solo se pueden visitar hasta las 5, después cierran, así que tuvimos que conformarnos con verlos por fuera.

Alrededor de las ruinas del lugar donde nació Budda,( en muchísimas hectáreas a la redonda), se están construyendo templos budistas de belleza desmesurada. Cada país desea tener su palacio junto a ese místico lugar.

Hay muchos acabados pero otros muchos aún en construcción, no pudimos verlos por dentro, exceptuando uno que los albañiles nos dejaron ver, parecía “El Bioparc, o Terra Natura”, con volcanes simulados, grandes escaleras con formas de dragones, animales vivos… Pero nos quedamos con la Paz que transmitía el templo budista de Tibet, no pudimos entrar, pero lo que vimos desde fuera, nos bastó para saber donde estábamos. Pudimos compartir un ratito, con unos monjes de metro y medio que vivían en el templo. Estaba atardeciendo, así que nos marchamos.

De vuelta al hotel, paseamos por aquel inmenso valle, y visitamos la llama eterna. Regalo de los británicos, que se mantiene siempre encendida y que simboliza la paz eterna.

Cenamos en puestecito local, en Lumbini no hay mucho donde elegir, el restaurante un poco más decente, tiene precios casi europeos, así que nos aventuramos y se nos olvidó preguntar el precio !error! porque acabamos pagando casi lo mismo en un sitio que en otro…

Nos fuimos pronto a dormir porque, queríamos coger el primer autobús de la mañana con destino Pokhara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario